Al usar el ordenador, puede que te salten avisos en pantalla como «scratch disc full», «memory or paging error» o «virtual memory problem in Photoshop». En esos casos, el equipo puede ir mucho más lento, hasta el punto de que las aplicaciones abiertas se queden pilladas o incluso se cierren sin avisar.
Estos problemas aparecen cuando la memoria virtual —el espacio en disco que amplía la RAM mediante el archivo de paginación— se queda corta para todo lo que estás haciendo.
Muchas veces, basta con aumentar la memoria virtual y dejarla bien configurada para quitarte de encima las ralentizaciones y poder seguir usando el PC sin bloqueos.
En esta guía te explicamos cómo activar y configurar la memoria virtual en Windows 10 y 11, cómo acelerar el PC, cómo evitar mensajes como «scratch disc full» y cómo gestionar mejor tanto la RAM como el archivo de paginación.
Memoria virtual: ¿qué es y por qué es tan importante?
La memoria virtual es el espacio en disco que Windows utiliza cuando la RAM física no da para más. Funciona como una extensión de la RAM, pero mucho más lenta. Básicamente, sirve para que las aplicaciones no se caigan cuando la memoria real se agota.
Puedes imaginar la RAM como el cauce principal por el que circulan todos los datos activos, y la memoria virtual como un canal secundario que recoge temporalmente el exceso de información.
Cuando la RAM está casi llena, Windows libera espacio reduciendo la memoria activa asignada a procesos y moviendo a disco las partes que menos se usan. Para ello recurre a técnicas como la paginación, la compresión de memoria, el recorte del conjunto de trabajo y los ajustes de prioridad.
Conviene insistir en algo: la memoria virtual no hace que el ordenador vaya más rápido. Su función es evitar que el sistema se congele o se cierre cuando la RAM disponible no es suficiente.
Cómo funciona la memoria virtual en Windows 10 y 11
Windows usa la RAM como zona de trabajo principal, donde gestiona procesos y datos. Cuando la RAM se llena, el sistema comprime algunas páginas en memoria, reduce el espacio asignado a los procesos menos activos y mueve a disco las páginas que se usan poco (pagefile.sys).
Para que todo vaya lo mejor posible, Windows calcula automáticamente el tamaño ideal del archivo de paginación según las necesidades del equipo.
Así, la memoria virtual en Windows 10 y 11 actúa como una especie de colchón de la RAM, haciendo el sistema más estable y agradable de usar incluso si vas justo de memoria física y tienes bastante carga de trabajo.
¿Cuándo conviene aumentar o activar la memoria virtual?
Aumentar o activar la memoria virtual puede ayudarte si el PC va lento, se bloquea o muestra mensajes como «scratch disc full» en Windows 10/11, o si programas como Photoshop te avisan de problemas con la memoria virtual.
Nota: en Windows 11 la gestión de memoria es más eficiente que en Windows 10, pero el comportamiento del archivo de paginación es muy parecido en ambas versiones.
Esto es especialmente importante en equipos con poca memoria física (4 a 8 GB) o si usas programas exigentes para creación o edición de vídeo.
Para estos casos, los mini PC de GEEKOM vienen muy bien: al poder ampliar la RAM y montar SSD NVMe ultrarrápidos, aguantan desde el uso diario hasta tareas pesadas, reducen las típicas ralentizaciones de ordenadores antiguos y hacen que la gestión de la memoria virtual sea más efectiva.
Cómo activar y configurar la memoria virtual en Windows 10 y 11
A continuación, te mostramos cómo activar y configurar la memoria virtual en Windows 10 y Windows 11. Ten en cuenta que, en Windows 11, el sistema gestiona el archivo de paginación de forma más automática, por lo que en muchos casos no tendrás que tocar nada. En Windows 10, en cambio, suele ser recomendable hacer el ajuste manualmente.
Encontrar la configuración de la memoria virtual de Windows
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Presiona las teclas Windows + R al mismo tiempo → aparecerá el cuadro de diálogo Ejecutar. |
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Escribe sysdm.cpl y presiona Enter → se abrirán las Propiedades del sistema. |
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Ve a la pestaña Opciones avanzadas → luego Rendimiento → y finalmente Configuración. |



Esto te llevará a las opciones generales de rendimiento, desde donde puedes gestionar la memoria virtual en Windows 10 y Windows 11.
- Accede a las opciones de memoria virtual.
- En la pestaña Opciones avanzadas, haz clic en Memoria virtual → y después en Cambiar.
- Desmarca «Administrar automáticamente el tamaño del archivo de paginación para todas las unidades» (esto desactiva la gestión automática del archivo de paginación por parte de Windows).

Con esto podrás definir manualmente el tamaño del archivo de paginación, algo muy útil si quieres aumentar la memoria virtual y evitar errores como «memoria virtual insuficiente».
Nota: en Windows 11, este paso es opcional, porque el sistema suele gestionar la memoria virtual con más soltura por sí solo. En Windows 10, en cambio, sí se recomienda, sobre todo para evitar tirones en equipos con poca RAM.
Selecciona la unidad y define los valores
Elige el almacenamiento más rápido disponible:
- SSD NVMe (archivo de paginación en SSD NVMe) → es la mejor opción en velocidad
- SSD SATA (archivo de paginación en SSD) → aceptable como segunda opción
- HDD (disco duro mecánico) → úsalo solo si no tienes ningún SSD
Ajusta el tamaño de la memoria virtual en Windows según la RAM que tengas:
- Mínimo = RAM × 1,5 (mínimo recomendado de memoria virtual)
- Máximo = RAM × 3 (máximo recomendado de memoria virtual)
Por ejemplo: si tienes 8 GB de RAM → pon un mínimo de 12 GB y un máximo de 24 GB.
Tómatelo como una orientación: la cantidad perfecta de memoria virtual depende del uso que le des al PC y del espacio libre que tengas en disco.
Nota: estas reglas valen tanto para Windows 10 como para Windows 11, aunque la versión más nueva gestiona mejor la memoria virtual si tienes RAM suficiente (8 GB o más), así que el ajuste suele ser menos necesario; en Windows 10 o cuando vas justo de memoria, se nota más.
- Aplicar y reiniciar
- Pulsa Establecer → luego Aceptar → y, por último, reinicia el ordenador.
- A partir de ahí, Windows usará pagefile.sys de forma más adecuada, y el sistema debería sentirse más estable y ágil, sobre todo si haces varias cosas a la vez o usas programas que tiran mucho de memoria virtual.
Consejo extra: deja siempre libre al menos un 10–20 % de espacio en la unidad que hayas elegido. Así evitarás quedarte sin margen y acabar con el disco a reventar, que es cuando aparecen errores tipo «scratch disc full» y los típicos bajones de rendimiento.
Después de estos cambios, el PC debería responder mejor y ser más fiable, aprovechando tanto la RAM como la memoria virtual, incluso con programas exigentes como Photoshop.
Consejos avanzados para mejorar la memoria virtual
Es fundamental mantener libre, como mínimo, un espacio equivalente al tamaño del archivo de paginación que hayas configurado, más aproximadamente un 20 %. Si el disco se queda sin margen, a Windows le cuesta gestionar bien el archivo de paginación y empiezan los problemas: desde avisos tipo «scratch disc full» hasta tirones y errores puntuales.
Siempre que puedas, usa un SSD para la memoria virtual. Un HDD —que funciona con platos magnéticos giratorios y un cabezal mecánico de lectura/escritura— puede ser hasta treinta veces más lento.
Ojo también con pasarte poniendo cifras: tamaños de 30–40 GB pueden traducirse en espacio desperdiciado, peor rendimiento y, si estás en un HDD, más fragmentación.
Para exprimir un poco más el equipo, suele ayudar activar el perfil de Alto rendimiento: ve a Panel de control → Opciones de energía → Alto rendimiento.
Y, por último, pero muy importante: cierra los programas que no estés usando de verdad, como Chrome, Spotify, Discord, WhatsApp Desktop o Teams. Muchos siguen consumiendo RAM aunque estén minimizados o funcionando en segundo plano, y eso aumenta el riesgo de bloqueos o bajones de rendimiento cuando estás con varias cosas a la vez.
PC con poca RAM: consejos prácticos
Si tu PC tiene 4 GB u 8 GB de RAM, ajustar la memoria virtual ayuda, pero tampoco hace magia. Para mejorar la situación, puedes probar esto:
- Limita las aplicaciones que se inician automáticamente.
- Usa navegadores más ligeros.
- Evita tener muchos programas abiertos a la vez.
- Mantén espacio libre en el disco.
- Si puedes, plantéate ampliar la RAM.
Y si el ordenador ya está muy justo o no admite ampliaciones, quizá te compense pasar a un modelo con 16 o 32 GB de RAM, que es lo ideal para que la multitarea vaya fluida incluso en Windows 11.
¿Cuándo merece la pena cambiar de PC en lugar de aumentar la memoria virtual?
Optimizar la memoria virtual en Windows no siempre basta. Si tu PC es muy antiguo, aunque dejes el archivo de paginación perfecto, hay límites físicos del hardware que no vas a poder saltarte.
En esos casos, suele tener más sentido comprar un ordenador nuevo que intentar estirar la vida del equipo a base de mejoras parciales.
Un dispositivo nuevo te da más rendimiento, más fiabilidad y, además, te permite aprovechar tecnologías y funciones actuales.
Apostar por un mini PC de GEEKOM es una opción muy interesante, con ventajas claras como estas:
- Memoria ampliable hasta 32 o 64 GB, ideal para multitarea y programas exigentes.
- SSD NVMe rápidos, perfectos para gestionar la memoria virtual de forma óptima.
- CPU modernas y silenciosas, válidas tanto para trabajo como para jugar.
- Tamaño compacto y bajo consumo, para ahorrar espacio.
- Muy buena relación rendimiento/precio frente a mantener o actualizar equipos ya desfasados.
Si buscas una máquina potente y actual, estos mini PC dan un salto de calidad inmediato y, lo más importante, que se mantiene con el tiempo.
Conclusión
La memoria virtual de Windows es una herramienta clave para que el PC se mantenga estable y responda bien. Si la configuras correctamente, puedes evitar tirones, cuelgues por falta de memoria y problemas como «scratch disc full».
Si, aun así, el equipo sigue sufriendo, quizá sea el momento de plantearte una solución más eficiente, sobre todo si usas software profesional, manejas muchos datos o trabajas a menudo con varias cosas a la vez.
Los mini PC compactos y potentes, con SSD NVMe y RAM rápida, encajan muy bien con Windows 11 y con cargas de trabajo exigentes, porque aprovechan mejor tanto el archivo de paginación como la memoria virtual.
Preguntas frecuentes
La RAM es un componente físico rápido que se encarga de lo que el ordenador está haciendo en ese momento. La memoria virtual de Windows, en cambio, es espacio en disco que guarda datos temporales cuando la RAM se llena. Es más lenta, pero resulta esencial para evitar bloqueos, mantener la estabilidad y poder ejecutar varios programas a la vez.
Cuando aparecen scratch discs llenos, toca liberar espacio en el disco principal, borrar archivos temporales, aumentar el tamaño del archivo de paginación de Windows, colocarlo en un SSD rápido y reiniciar el sistema. En Photoshop, revisa también las preferencias de scratch disk, porque muchas veces el problema viene de caché y temporales que crecen sin darte cuenta.
Casi siempre, ampliar la RAM es la mejor opción, porque es mucho más rápida que la memoria virtual. El archivo de paginación ayuda a que el sistema no se cuelgue, pero seguirá siendo más lento. En equipos antiguos o que no se pueden ampliar, cambiar de hardware puede salir más a cuenta.
Para navegar y tareas ligeras, 8 GB de RAM suelen bastar. Si sueles tener muchas apps abiertas a la vez, lo sensato es ir a por 16 GB como mínimo. Para diseño, gaming o edición de vídeo, 32 GB es una cifra muy recomendable. La memoria virtual en Windows 11 ayuda a gestionar picos de carga y a que el sistema no se venga abajo cuando el software aprieta.
Para ganar estabilidad y rendimiento, pon la memoria virtual en un SSD NVMe, deja al menos 50 GB libres y configura bien el archivo de paginación. Si puedes, amplía la RAM y vigila la caché y los discos temporales de Adobe, que se comen mucho espacio durante los procesos. En Windows 11 el archivo de paginación se gestiona de forma dinámica; en Windows 10 suele compensar configurarlo a mano para evitar tirones.
Geekom
GEEKOM establece su sede de I&D en Taiwán y varias sucursales en muchos países del mundo. Los miembros principales de nuestro equipo son la columna vertebral técnica que ha trabajado para Inventec, Quanta y otras empresas reconocidas. Tenemos sólidas capacidades para la I&D y la innovación. Nos esforzamos constantemente por la excelencia en el campo de los productos tecnológicos.



























